
Me despedí sin besarla
sin conocer si el sabor de sus labios
-que imaginaba dulces y salvajes-
serían dulces y salvajes.
¿Quién sabe?
A veces te encuentras
muñecas de acero
o brujas de algodón en castillos de paja.

Trenes rápidos
Mi primera elección son ellos.
Una familia al completo
Madre, hija e hijo.
No hay padre.
Nunca fuimos necesarios.
La madre es alta.
En su cabeza teñida
surfean ondas de peluquería.
El niño es rubio
ario y espumoso.
Su dentadura mellada ablanda
el aire germánico.
La niña pasea su turgencia
e inconsciente se asoma
al balcón de la adolescencia.
Saluda el gato japonés
anclado en su pecho recién brotado.
Los tres viajan juntos.
Yo viajo solo.
Próxima estación: Córdoba
Se bajan,
en orden,
felices.
Los huelo al pasar
Toman sus maletas.
Sonrío en erectud.
Sí, me los hubiera follado
a los tres.
¡Qué pena!
¡Qué vida esta del viajante!
En estos trenes rápidos
no hay tiempo para el amor.
Y mucho menos para entablar nudos
que sorteen esquinas.
Ansioso estoy por ver
a mis próximos compañeros de juego
antes de llegar
a Ciudad Real.

"Veo , veo…
¿Qué ves?
Una cosita
¿Y qué cosita es?
Empieza con la “Pu”
¿Qué serú, qué serú, qué serú?"
Teresa Arrabal
Con Pu de pureza,
Pu de pureta,
de puchera, de púber pueblerina,
de pulso a las pulgas,
de punto final y saldo cero,
de todo menos puntual.
¿Qué será, qué será?
Pupila y puñal con puntería
púrpura pus de pudrideros,
pucho del vicio que llevo a tu boca,
Pu de pulmón pusilánime
de un servidor,
pústulas de amor,
uñas impúdicas,
puñeta que me haces,
puya entre Madames
si me dices un no.
Quemazón pública,
pulpa sabrosa,
Pu de puerca
Pu de pútrida
Pu de pura…
¿Pura?
¡No!
¿Qué será, qué será?
*(Ciprieunia: Excitación sólo con prostitutas)
a
mi
no
via
no
la
qui
e
ro
¿me
gus
ta
rán
o
tras
mu
je
res?
no
sé…
¿me
gus
ta
rán
los
hom
bres?
y
yo…
¿le
gus
ta
ré
a
alguien?
La vieja P.
la arrugada y desecha P.
se sienta en la mesa de la cafetería
oliendo a lo que huelen los viejos
que viven solos,
pide sorda el desayuno
y mandibulea como las vacas
para digerir el día que entra.
Habla fuerte,
lleva anillos de oro
en los pulgares,
labios pintados por fuera,
sombra en los ojos,
bata de flores
perlas de lóbulo…
Todo enterrado en la arruga,
hundido en el surco.
Pone la oreja
cuando hay jóvenes cerca,
vomita miradas de asco,
refunfuña mirando al suelo.
Aún la invitan a fiestas.
La suben en púlpitos.
Se la pasan de boca a manos,
y la vieja P. se siente única.
Al día siguiente
vuelve a poner pegamento
en su dentadura,
vuelve al orfidal
y en el bar de las dudas
nadie se cosca.
Sueña la vieja P.
que su largo pelo blanco
crece y enreda
a jóvenes amantes,
moldeando con sus dedos
palabras malsonantes,
expresiones que suenan a rock y a mundo.
La vieja P. no sabe
follar con chicos jóvenes.
Ignora que eso
podría salvarle la vida.

Los seres vivos
nacen, crecen, se reproducen y mueren.
Hoy, el pollo que nos obliga,
anda en mitad de partida
dos casilleros lleva rellenados
Nació de culo, en el materno,
alejado de las matronas
que entonces, era lo moderno.
No nacer en casa,
con el sofá de skay,
el papel pintado,
los muebles de mimbre,
el forlady en la cocina
el rommy con espejos
el “bienvenidos” en la puerta
el mueble-bar en la cuneta.
Mejor en el hospital,
con pañales de humo
cigarrillos lavables
silencio en los pastillos
y postres de membrillo.
Creció,
vaya si creció
calza un cuarenta y cinco
mide uno noventa y dos.
Morir no lo ha hecho,
sigue respirando a duras penas
y , que yo sepa,
no tiene libro de familia,
ni churumbel al que cortarle la melena.
Titiritero,
payaso,
autorcillo,
teatrero,
majareta,
trompetero,
futbolero,
cómo lo odio…
y ahora … poeta
¡Ja! ¡Ja!
Que vaya a otro con el cuento,
es un plumilla de jornal,
un mercenario sin estima,
un escriba previo pago.
Os hablo de un falso cura,
de un reverendo del revés.
No aplaudan,
el honor es para él:
hablo del Reverendo Berger.

Lalula que de tus piesembres sublimane a tu caballebera,
la turgencia que envebora tu formalada delicoma,
no es de nacarismo marimorera, nuncana de platimísticos friómanos:
eres de panancio, de panancio amado por el fosfomonto.
La harimantra levonta su granatina contigo
y creacios incretados por la edumbre vensarasa,
cuando los cereales duplisemos tu pechumbre
mi amor eriantro el capó, trabajonda en la tiernura.
Oh, panancio tu frentanta, panancio tus piernúmadas, panancio tu bocumantra,
panancio que devibra y naciga con luz cada montunio,
bienamada, bandaliana de las panaderías.
Una leccúmida de sangrotas te dio el fujarambre,
de la harina aprensamos a seritos sangrumona,
y del panancio el mandino, y el aroma.

(SEXO CONTRA UNA LECHUGA DE 0.99)
Arañar la garganta del tigre,
rebosar en tus medias de rejilla,
cuando aprietas tu tacón en mi garganta
se me empina.
Las corrientes de aire caliente
abofetean nuestra lelura,
y empiezan las lechuzas
a graznar monosílabos
y todo cambia.
Me abres tus paredes, me resbalo entre mis dedos me enderezo, te arrodillas, te sonrojas,
sudo, miro, te bebo,
me aprietas, te encuclillas, te perforo,
me retiras, deliras, deliro, muerdo, muerdo, muerdo,
me resbalo, me s e p a r o,
arrancas cirugías, te reboto, saltas, te contemplo,
aullido de lobo, ardo, desfallezco.
Se levanta el edificio, meto el índice,
lubricas, resoplo, me toco,
te espasmas, te espasmas, flexionas,
abro los ojos, abres tu espalda,
corre la lengua, corre la baba,
te mojo, te mojas, te froto, me empapas,
lechuga, me empapas,
salitre y anchura,
lechuga,
lechuga, LECHUGA.

El coño de una vaca
es amplio y encharcado.
La vagina de una cabra
se estrecha y se alarga.
La cloaca de una gallina
es un hoyo imposible.
El chocho de una jirafa
tiene pintas y es lejano.
El potorro de una hiena
hiede a pedo de cerda.
El felpudo de una guarra
se enreda en un sacacorchos.
El parrús de una pulga
es huidizo y saltimbanqui
El chumino de una langosta
es angosto y misterioso
El garaje de una loba
es salvaje y estepario.
El conejo de una liebre
es mullido e infantil.
De entre todas las animalas
te elijo siempre a ti.

Hoy,
un amigo me recordó
que en el fondo de mi mirada
hay algo sucio,
que funciona a ratos,
que resbala,
que no es de fiar ,
que da miedo…
Mi amigo me recordó
que en el fondo de su mirada
hay ternura,
bondad,
algo cristalino
y sencillamente auténtico.
No entiende por qué
pierde el tiempo
conmigo…
“Algún día se va a dar cuenta
te va a mirar a los ojos
y va a salir huyendo
Y ese día
-me dice-
ese día
estaré esperando
para abrazarla y mirarla a los ojos”.
Mi amigo
es un tío de palabra,
lo que dice lo hará,
por eso es mi amigo
un cabrón
de los pies a la cabeza.